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Septiembre y la vuelta a la rutina de nuestros perros

Posibles “problemas” de la vuelta a la «normalidad».

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No solo las personas disfrutamos de la época de vacaciones, ¡nuestros perros también! Y es que pasar más tiempo junto a nosotros, ir a la playa, al río, a la montaña, y visitar nuevos lugares a nuestros amigos perrunos les encanta. 

Pero como siempre, los días de ocio llegan a su fin, y con ello comienza nuestra adaptación (y la de nuestros animales) a la vuelta a los horarios y rutinas. Si a nosotros en ocasiones se nos hace un poco difícil retomar todas las actividades y responsabilidades del día a día, a nuestros mejores amigos también puede afectarles, por lo que debemos adelantarnos a posibles “problemas” de la vuelta a casa. 

 

¿Quieres conocer algunos de los comportamientos más habituales que indican que nuestro perro necesita más tiempo para adaptarse a la vuelta a la normalidad? ¡Te lo contamos! 

 

Exceso de energía

Sobre todo si nuestro perro es joven y activo, los días de verano pueden dar mucho de sí: más paseos y excursiones, correr por la playa, jugar con amigos, etc. Da igual el día de la semana que sea, durante las vacaciones todos los días son una fiesta para nuestros perros. Una vez volvemos a casa, es difícil mantener el mismo ritmo de salidas y actividad, y podemos notar a nuestro perro más hiperactivo de lo normal. Aunque no podamos reproducir las experiencias de semanas anteriores, tenemos que seguir dedicando tiempo a nuestros grandes amigos: utiliza juguetes interactivos, juegos de olfato para estimular su inteligencia, busca actividades al aire libre que le gusten, etc.  

 

¡Se ha orinado en casa y nunca lo hacía! 

Nuestros perros son animales de horarios, no hay duda. Saben a qué hora toca comer, a cuál salir al parque... pero en vacaciones llega la pérdida de horarios y cuando volvemos a casa esa noción de los tiempos ha desaparecido, y de nuevo nuestro perro tiene que ajustarse. Por ello, no es raro que durante los primeros días de la vuelta de vacaciones nuestro perro orine o defeque dentro de casa en alguna ocasión. Por supuesto, no debemos regañar ni castigar a nuestro amigo, si no ayudarle durante esta adaptación: salir a la calle más veces al día, premiar cuando haga sus necesidades fuera de casa, etc. 

 

Ansiedad por separación. 

Algunos perros son muy sensibles, y llevan muy mal separarse de sus humanos y quedarse solos en casa. La ansiedad por separación puede convertirse en una situación muy grave, que realmente comprometa el bienestar del perro, por lo que nuestra misión es trabajar previniendo que pueda producirse. 

Podemos detectar esta ansiedad gracias a sus síntomas: ladridos, aullidos, lloriqueos, rompen objetos, arañan puertas o paredes, orinan o defecan en casa, etc…

Si queremos evitarlo, es fundamental volver a acostumbrar a nuestro amigo a quedarse solo, antes de que nuestra ausencia sea de muchas horas por el trabajo. Según lleguemos de vacaciones, podemos ir haciendo salidas cortas, que vayan aumentando en duración de manera gradual y así ir permitiendo que nuestro perro se vaya adaptando. 

 

Como ves, para nuestros perros puede no ser fácil olvidarse de las vacaciones, así que debemos tenerlo en cuenta y ayudarles en todo lo posible. En este momento, tu mejor amigo necesita más que nunca tu paciencia y comprensión, ¡permanece a su lado y cuídale!

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