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Deformidades angulares en los potros

La rapidez en el diagnóstico es decisiva

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Son una de las enfermedades ortopédicas del desarrollo del animal. Además, son desviaciones más o menos acusadas de lo que debería ser el aplomo normal del potro. Concretamente las desviaciones angulares son las que afectan a las extremidades, observadas éstas desde un plano frontal y por lo tanto suponen la desviación respecto al eje axial de la misma y en relación a una articulación.

La denominación de estas afecciones se realiza indicando si la desviación sobre el eje axial normal de la extremidad a partir de la articulación afectada es valgus (hacia fuera) o varus (hacia dentro) y nombrando la articulación a partir de la que se produce dicha desviación. 

Si atendemos a algunos ejemplos, quizás lo comprendamos mejor. Hablaremos de un potro varus de carpo cuando a partir de este, en la extremidad afectada, se presenta desviación “hacia dentro”.

Otro caso pudiera ser un potro con varus de menudillo, es decir a partir de dicha articulación la extremidad mantiene desviación "hacia el plano medial" del potro, tal y como podemos observar en la imagen.

varus-menudillos.jpg

En cambio, si la desviación de la extremidad a partir del carpo es "hacia afuera", hablaremos de valgus de carpo.

valgus-carpo-equino.jpg

Estas desviaciones angulares pueden afectar a más de una extremidad con diferente intensidad, incluso pueden darse diferentes deformidades angulares en el mismo animal. 

Las causas que pueden predisponer o provocar este padecimiento son muy diversas. Por eso hay que distinguir las desviaciones que se manifiestan en el parto o muy próximo a él y las que se producen en las primeras semanas de vida. 

Entre las causas congénitas podemos citar:

  1. Una posición incorrecta dentro del útero materno que pueda ocasionar una laxitud excesiva de estructuras blandas o presiones anómalas sobre las zonas de crecimientos de los huesos largos (fisis). 
  2. Déficits nutricionales que afecten a la osificación del potrito que se está gestando.
  3. Y todas aquellas causas que afectan a la gestación normal de la yegua y pueden provocar partos adelantados con potros prematuros, incluso potros nacidos de una gestación completa, pero con signos de inmadurez; que en definitiva pueden ocasionar problemas a la osificación adecuada del potro. 

Otro gran grupo de causas, son las denominadas adquiridas, es decir producidas después del nacimiento sobre un potro normal y son muy variadas: desde traumatismos directos sobre las zonas de crecimiento de los huesos, sobrecargas de peso a edades muy tempranas por lesión dolorosa en otra extremidad, ejercicio excesivo, dieta inadecuada

El diagnóstico de estas deformaciones angulares debe ser realizado lo más temprano posible para de este modo poder actuar sobre el animal antes de que las placas de crecimiento o fisis óseas se cierren. La cronología de estos cierres varía de unos huesos a otros, oscilando entre los dos y los seis meses. 

Debe ser el criterio técnico el que a la vista del animal y las radiografías efectuadas valore el grado de desviación y si ésta se va reduciendo o por el contrario se mantiene y empeora. En muchos potros con desviación ligera, durante el desarrollo se produce un alineamiento correcto de sus aplomos. Son tales los cambios que se pueden inferir durante el desarrollo que el uso precipitado de medidas correctoras puede acabar provocando un efecto contrario en el potro maduro sin posibilidad de recuperación. Por éste y otros motivos se debe evaluar al neonato con deformación angular durante las primeras semanas para comprobar la evolución de la deformidad y plantear posibles correcciones. 

El uso de radiografías es útil sobre todo para determinar el grado de angulación y localizar la zona sobre la que se están produciendo presiones anómalas. Por ejemplo, podemos ver si existe una asimetría en la fisis o si por el contrario existe un colapso de los huesos cuboides carpianos. 

Los tratamientos para efectuar correcciones a estas deformaciones angulares son variados y dependerán de cada caso y de la causa que las produzca.

- Podemos actuar desde el manejo adecuado del animal, proporcionando reposo o ejercicio controlado.

- Escofinado adecuado del casco de la extremidad afectada, así como el uso de extensiones acrílicas o la utilización de herraduras especiales para potritos, pegadas y con extensiones de amplitud regulable.

- Para los casos rebeldes al tratamiento conservador o que por su gravedad así lo requieran, disponemos de técnicas quirúrgicas entre ellas, la transección y elevación del periostio y la técnica de retraso de crecimiento mediante el uso de puente periostio temporal.

Sobre el autor

Pedro Chimeno