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Parásitos intestinales del caballo

La importancia de la desparasitación

Hablemos de esta patología tan común en el mundo equino...

Un parásito es un organismo que vive sobre un organismo hospedador o en su interior y se alimenta a expensas de él, manteniendo un “equilibrio” que asegura la vida de ambos.

Cuando la población de parásitos en un caballo es elevada y su ubicación compromete las funciones de los órganos que ocupa y transita, este equilibrio se rompe y se decanta a favor del parásito, aparecen en escena las enfermedades parasitarias y los efectos colaterales más nocivos de estos pequeños pobladores de nuestros caballos. Además, estos efectos pueden verse aumentados por una malnutrición, enfermedad coexistente u otros factores concomitantes.

Todos los caballos mantienen un determinado nivel de parásitos continuamente y conviven de modo amigable con ellos. Estos pequeños seres vivos se localizan silenciosamente  en diferentes órganos y tejidos de nuestros caballos como pueden ser la piel, diferentes segmentos de intestino, pulmones, etc, incluso parasitando células sanguíneas;  y este es uno de los motivos por lo que la práctica de la desparasitación debe convertirse en una medida rigurosa e  inexcusable a seguir por parte de los propietarios y cuidadores de caballos, porque de este modo mantendremos la carga parasitaria de nuestro animal  en unos niveles aceptables y evitaremos la aparición de las enfermedades parasitarias y efectos colaterales nocivos provocados por los parásitos.  Esta maniobra de desparasitar debe ser dirigida por vuestro veterinario que os indicará que fechas, productos y medidas de manejo son las más adecuadas en cada caso.

 

Aunque los parásitos equinos causan un amplio rango de signos clínicos, dependiendo de su localización en el hospedador, en este artículo vamos a abordar algunas de las parasitosis más comunes e importantes que afectan principalmente al intestino de los caballos.

ESTRONGILOSIS

Los agentes causantes se agrupan en unas 50 especies, siendo las mas importantes Strongylus vulgaris, Strongylus edentatus y Strongylus equinus. Las formas adultas de este parásito viven en el intestino grueso de los equinos. Las hembras ponen huevos que se liberan al exterior con las heces y se convierten en larvas que son ingeridas por los caballos durante el pastoreo. Estas larvas, una vez en el interior del hospedador realizan migraciones a través de los diferentes órganos y son responsables de patologías muy serias, pues penetran la pared intestinal y alcanzan pequeñas arterias por las que migran a vasos sanguíneos de mayor calibre.

Esta migración larvaria provoca la formación de un trombo émbolo que supone la falta de aporte sanguíneo a zonas del intestino, causando la necrosis (muerte) de las mismas. Esta alteración se conoce como cólico tromboembólico. Si el trombo generado por las larvas ocluye las arterias ilíacas se producen cojeras de los miembros posteriores.

Tras varios meses, regresan a la pared intestinal donde forman nódulos que se romperán para liberar los individuos adultos.

La presencia de estos parásitos en nuestros caballos puede producir otros síntomas, como anorexia, diarrea, pérdida de peso, cólicos intermitentes y retraso del crecimiento, entre otros.

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PARASCARIDIOSIS

Provocada por Parascaris equorum. Es el nematodo más largo de los caballos. Los parásitos adultos son encontrados en los intestinos delgados de los potros y estos adquieren la infección por la ingestión de huevos larvados diseminados en el entorno. Una vez ingeridos  y eclosionados, las larvas comienzan un viaje que les llevará a visitar el hígado, los pulmones, tráquea y  finalmente faringe,  para ser tragados y volver al intestino delgado donde, ya como adultos, comenzarán a reproducirse. Por lo general, los caballos desarrollan una excelente inmunidad adquirida a Parascaris equorum, así es que la infección está limitada a potros mamones, destetados y potros jóvenes, no siendo  frecuente encontrarlos en caballos mayores de dos años y medio. La infección por esta especie parásita causa multitud de signos clínicos como abdomen hinchado, anemia, pérdida de peso, tos y descarga nasal, entre otros, pero  el cólico por obstrucción quizás sea el más relevante de todos. Son gusanos muy largos que pueden alcanzar 25 cm de longitud y 4mm de anchura y producen “embotellamientos” en el tránsito fecal. La muerte de un gran número de estos individuos da como resultado un manojo de gusanos muertos que puede ser suficiente para provocar una obstrucción mecánica del intestino delgado.

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OXIUROSIS

Provocada por Oxiuris equi. Los individuos adultos viven en el colon y en el ciego. Las hembras migran para depositar los huevos en la zona perianal, generalmente por la noche y los deposita sobre la piel de esta región envueltos en una sustancia pegajosa que causa un fuerte prurito anal y que invita al animal a rascarse con las paredes del box  o con todo aquello que le sirva para este fin, vallados, cerramientos etc.… Estos huevos son liberados y caen al suelo, contaminando alimentos y las camas de los caballos.

Los caballos hospedadores de oxiuridos además del rascado incesante de la región perianal presentan lesiones con pérdida de pelo en la base de la cola, incluso pérdida de peso y pelo de mala calidad.

 

TRICOESTRONGILOSIS

La causa es la infestación por  Trichostrongylus axei, otra especie de gusano redondo que reside en el estómago y primera porción duodenal de los caballos.  

La presentación de esta enfermedad parasitaria obedece en ocasiones, al hecho de pastar en zonas comunes con rumiantes. El parásito es ingerido por el caballo y eliminado por las heces. Se presenta generalmente en individuos adultos a los que induce una gastritis crónica con engrosamiento de la porción glandular. Los síntomas son anorexia, pérdida de peso, coprofagia y anemia.  A veces esta asociada a otras nematodosis gástricas como la habronemosis.

 

DICTIOCAULOSIS

En este caso no se trata de una parasitosis intestinal. El responsable de esta enfermedad es Dyctiocaulus arnfieldi. Un gusano o verme pulmonar que se encuentra en los bronquios y bronquiolos de equinos.

Estos nematodos son comunes en burros, en los que generalmente no representa un gran riesgo, pero que pueden diseminar huevos del parásito en los cercados y áreas de pastoreo. Debido a este punto, cuando caballos y burros pastan en los mismos sitios, los caballos fácilmente pueden infestarse y presentar signos clínicos de la parasitosis.

Los caballos se infectan al ingerir larvas contenidas en el alimento, estas migran hasta los pulmones a través del sistema linfático y una vez allí maduran a estado adulto, provocando neumonías verminosas.

 

HABRONEMOSIS

Es un infección producida por larvas de Habronema sp. que las moscas depositan en pequeñas heridas cutáneas. Los adultos viven en el estómago de los caballos y los huevos son eliminados con las heces. Las larvas coprófagas de las moscas los ingieren y después los depositan alrededor de la boca del caballo y son ingeridas llegando de nuevo al estómago donde iniciarán un nuevo ciclo.

La habronemosis cutánea, comúnmente conocida como heridas de verano, se produce cuando las larvas son depositadas en  pequeñas erosiones o heridas preexistentes, o en regiones de piel que las moscas frecuentan, como el ángulo interno de los ojos, prepucio o regiones mas dístales de las extremidades. Estas larvas no continúan el ciclo biológico sino que se instalan en esas localizaciones y provocan lesiones cutáneas granulomatosas y ulcerativas que se infectan con facilidad y cicatrizan muy mal. 

 

GASTEROFILOSIS

En este caso, la enfermedad esta provocada por larvas de moscas (artrópodos) que viven en el estómago de los caballos adheridos a su mucosa llegando en los casos más graves  a tapizar gran parte de esta.

Las moscas adultas, en la época de mayor actividad hacia el final del verano, depositan sus huevos en el pelo del caballo, generalmente en las extremidades y región de la cinchera. Son huevos de color amarillento y visibles en el pelo de los caballos sobre todo en aquellos de capas más oscuras.

Los huevos por la humedad y el calor eclosionan y la larva se adhiere a la lengua del caballo cuando este se lame o mordisquea, en otras ocasiones los huevos caen al suelo o al agua  y entonces la infestación se produce mediante la ingesta de estas sustancias contaminadas.

Este parásito tiene un efecto negativo sobre el hospedador por dos causas muy diferentes. Por un lado las moscas adultas, durante la puesta de los huevos acosan e inoportunan a los caballos durante las horas centrales del día, pudiendo accidentarse al tratar de evadirlas con sacudidas violentas de la cabeza y las patas. Pero en general, el efecto más negativo y evidente está producido por la invasión, desarrollo y asentamiento de las larvas tanto en la piel como en las mucosas del aparato digestivo pudiendo llegar a encontrarlas tapizando la mucosa del recto.

Esta breve aproximación a los parásitos de nuestros caballos debe hacernos reflexionar sobre la necesidad de instaurar y mantener  programas de desparasitación adecuados y evitar la aparición de los efectos negativos e indeseables que estos provocan.

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CESTODOSIS

La causa de esta parasitación son los Cestodos (tenias), que son vermes o gusanos planos y segmentados. Estos parásitos adquieren su alimento directamente del contenido intestinal, absorbiéndolo a través de su capa más externa o tegumento, pues carecen del aparato digestivo típico de los vermes redondos.

De las tres especies de cestodos que pueden parasitar a los caballos y quizás por ser la de más transcendencia clínica, destaca Anoplocephala perfoliata, de entre 3 y 8 cm de longitud, que tiende a localizarse en la unión del intestino delgado con el intestino grueso, concretamente en la válvula ileocecal.

Tanto la inflamación provocada en los lugares de fijación por las ventosas del parásito como la obstrucción mecánica en caso de parasitaciones masivas, están directamente relacionados con cuadros de cólicos espasmódicos y de impactación ileal en los animales parasitados.

El contagio de este parásito requiere de la colaboración de ácaros que actúan como hospedadores intermediarios, ingiriendo los huevos que eliminan los caballos infectados en sus heces. Estos ácaros parasitados contaminan la hierba fresca aunque también es posible  su transmisión en pastos secos, siempre que las condiciones de supervivencia de los ácaros se mantengan en el interior de las pacas de alimentos.

Los ácaros son ingeridos por el caballo junto con el alimento y una vez en el interior del aparato digestivo del caballo son liberadas las fases larvarias o cisticercoides que evolucionarán paulatinamente a estado adulto y con la liberación de huevos comenzaría un nuevo ciclo.

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Sobre el autor

Pedro Chimeno

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