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10 Buenos consejos para el cuidado de tu caballo

Caballos de edad avanzada

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El envejecimiento de los caballos no se produce al mismo ritmo en animales de edad similar; cada equino envejece a un ritmo que viene determinado por diversos factores. De este modo, podemos afirmar que un caballo de edad avanzada no solo está definido por su edad cronológica, sino también por su edad funcional. ¿Sabes por qué?

La edad biológica de un caballo y la vida útil esperada dependen de su genética, nutrición, estado de salud y manejo del entorno durante sus años de vida. Pero todavía más importante es el cuidado que el caballo haya recibido a lo largo su vida. Cuando la nutrición, las vacunaciones, el control de parásitos, el cuidado de los cascos y la atención a los problemas y alteraciones bucodentales que puedan aparecer, se descuidan, supone un aceleramiento del proceso natural de envejecimiento. Muchos propietarios piensan que retirar a su caballo a un prado con pasto y agua es la mejor manera de “jubilarlos”, pero cada caballo es un caso diferente a los demás: mientras que a algunos les sienta bien la inactividad, otros necesitan mantener un determinado nivel de actividad. Cada día es más frecuente ver caballos que superan los 25 años de vida, con un buen estado de salud. Sea cual sea el caso de nuestros amigos equinos, no los ignoremos y estudiemos bien cada caso.

Desde Virbac os proponemos unas pautas para desarrollar un plan de manejo de caballos con edad avanzada:

1. Observa a tu caballo de forma regular. Permanece atento a los cambios en su condición corporal, comportamiento y actitud. Actúa de inmediato ante cualquier problema que se presente, aunque consideres que es de menor importancia, porque en edades avanzadas las recuperaciones son más lentas.

2. La base de su alimento debe ser de calidad, evitando agentes irritantes como el polvo, el moho y el amoníaco eliminado en las deposiciones acumuladas en los boxes.

3. Alimenta a tu caballo mayor apartado de los jóvenes con el fin de evitar la competitividad a la hora de llegar al alimento. Un caballo de edad avanzada ya no puede dominar en una jerarquía social como solía hacer años atrás. Los caballos más jóvenes y agresivos a menudo desplazan al individuo geriátrico, que es expulsado del comedero. Procura administrar raciones más frecuentes para no sobrecargar el sistema digestivo: mejor repartir la ración diaria en dos o tres momentos, y vigila que mantenga una condición corporal adecuada (una regla de oro es: sentir las costillas al tacto, pero no verlas).

4. Proporciona agua fresca y limpia, pero permanece atento durante el clima frío (el agua no esté excesivamente fría, ni congelada). A los caballos, en general, no les gusta beber agua a temperaturas cerca de la congelación y a los caballos ya mayores en particular, menos. Como orientación, por debajo de 6ºC se considera una temperatura excesivamente fría.

5. Realiza el ejercicio adecuado para mantener su tono muscular, la flexibilidad y la movilidad, pero no olvides tener paciencia. Los caballos de edad avanzada son más sedentarios, menos enérgicos y su actividad es más limitada.

6. Cepilla a tu caballo con regularidad. De este modo estimularás la circulación sanguínea y la salud de la piel. Además aprovecha esta maniobra para buscar cualquier masa o crecimiento inusual desde la cabeza hasta a la cola, revisando debajo del maslo y con especial atención a los de capa torda. Ten en cuenta que los caballos más viejos son propensos a la aparición de tumores.

7. Aunque es poco frecuente montar caballos de edades más avanzadas, es muy importante recortar los cascos, al menos cada 6-8 semanas. Los caballos geriátricos son menos tolerantes a las tensiones de su sistema músculo esquelético impuestas por un pie largo, un pie extendido o un aplomo descuidado.

8. El cuidado de los dientes es una de las consideraciones más importantes en los caballos de edad avanzada.  Los dientes de los caballos más viejos deben ser examinados por un veterinario cada seis meses. Es fundamental vigilar las piezas dentales para evitar que los ganchos y los picos afilados laceren la mucosa oral y la encía, provocando dolor, infecciones y renuncia a comer y masticar.

9. Planifica con ayuda de tu veterinario un calendario de exámenes de rutina, donde figure con claridad el plan vacunal, antiparasitario, etc.

10. Último punto, pero no menos importante: RESPETA a tu compañero. Proporciónale todos los cuidados que pueda necesitar y no olvides los momentos de satisfacción que te proporcionó cuando era un caballo joven y lleno de vitalidad.

Sobre el autor

Pedro Chimeno

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