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Como tratar las heridas de nuestro caballo

La importancia de cuidarlo

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Es frecuente el hecho de que nuestros caballos puedan producirse alguna herida. Por eso, queremos recomendaros desde Virbac algunos consejos para minimizar, en la medida de lo posible, el daño causado y las posibles complicaciones que puedan presentar.

A pesar de ser casi siempre debido a causas accidentales, es muy importante prevenir y reducir el riesgo de heridas por parte de nuestros animales. Por lo tanto, es fundamental retirar del entorno aquellos objetos y enseres que puedan dañar al caballo, tales como chapas, comederos deteriorados con bordes afilados y cortantes, horcas, etc. Además, es importante diseñar las cuadras, boxes y establos de forma que no existan aristas y bordes agudos, tornillos que sobresalgan, cristales en ventanas de fácil acceso, bombillas al alcance de su boca, etc. Parecen detalles sin importancia, pero estas nimiedades son la causa de lesiones fácilmente evitables.

Las heridas son muy diferentes unas de otras dependiendo, entre otros factores, de la extensión de la misma, de la zona anatómica donde se produce y de la profundidad que pueda alcanzar. De este modo, una herida muy amplia, superficial y en la región de la grupa va a ser menos grave que otra de pequeño tamaño, punzante y alojada en la babilla o en el aspecto palmar/plantar del hueso corona. Los tejidos afectados van a ser determinantes en el tratamiento y el pronóstico de cada caso. Por ello conviene que no se subestime las heridas por pequeñas que estas puedan parecer.

herida_caballo.pngCuando observemos una herida en nuestro caballo debemos mantener la calma, no dejarnos impresionar por el sangrado que haya podido producirse y avisar sin demora al veterinario. Hasta la llegada del veterinario, debemos intentar reducir, en la medida de nuestras posibilidades, la contaminación de dicha lesión; para ello utilizaremos, si el animal lo permite (en caso contrario esperar al veterinario para proceder a sedar al paciente), una solución jabonosa y a continuación aplicaremos agua fría directamente del chorro de la manguera. A esta temperatura el agua favorece la contracción de los vasos sanguíneos y de este modo la hemorragia o sangrado tenderá a reducirse. El jabón y la presión que proporciona la manguera elimina la suciedad más gruesa de la superficie y además arrastrará bacterias, lo que sin duda alguna facilitará la curación. Pero hay que tener especial precaución para no llevar a planos más profundos restos de suciedad, dado que estaríamos contaminando más la herida y complicando la recuperación. Por eso es recomendable no evaluar la profundidad de la lesión hasta que esta haya sido limpiada y desinfectada. En muchos casos será necesario asear quirúrgicamente la zona lesionada para conseguir la eliminación del tejido muerto, dañado o infectado y así mejorar la salubridad del tejido restante.

Una vez lavada, podemos aplicar sustancias para su desinfección. Las más utilizadas son las soluciones de povidona yodada y las de clorhexidina, no solo por su poder antimicrobiano sino también por el reducido perjuicio que pueden causar a los tejidos vivos. Sin embargo, sustancias muy conocidas y de uso habitual, como el alcohol, agua oxigenada, y similares, con gran poder antimicrobiano sobre piel sana, causan un daño a los tejidos vivos expuestos en la lesión y van a suponer un retraso en la curación. Hay que tener siempre presente una norma cuando nos enfrentemos a una herida: no aplicar sobre ella lo que no aplicaríamos a nuestros ojos.

 

Por supuesto que a las heridas que supongan elevado defecto estético y/o que deban ser suturadas no hay que aplicar los sprays de antibióticos por el daño que causan a los tejidos vivos donde se depositan. Estos sprays comerciales de antibióticos suelen tener un alto contenido alcohólico.

En definitiva, ni todas las heridas son iguales, ni todos los tejidos se comportan del mismo modo.

Que sea vuestro veterinario quien os asesore sobre el tratamiento adecuado en cada situación.

¿Qué debe contener un botiquín básico?

    -Antisépticos y desinfectantes

    -Gasas estériles

    -Vendas de gasa

    -Material adhesivo: vendas cohesivas, esparadrapo…

    -Suero fisiológico

    -Tijeras

    -Pomada antibiótica

    -Bandas elásticas para torniquetes.

Sobre el autor

Pedro Chimeno (veterinario equino)