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Lesiones oculares del caballo

Úlceras corneales

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Las lesiones ocasionadas directamente sobre los ojos y en el área palpebral de nuestros caballos, siempre deben ser consideradas como causas de atención veterinaria urgente.

De la rapidez en el diagnóstico y la aplicación de los distintos tratamientos, ya sean farmacológicos o quirúrgicos, depende algo tan importante como es la visión del ojo afectado; un asunto de importancia en esta especie animal, que permanentemente está alerta de lo que sucede a su alrededor y que en gran medida percibe a través del sentido de la vista.

Las lesiones oculares, fundamentalmente las debidas a traumatismos y accidentes pueden ser de muy diferente índole dependiendo de las estructuras dañadas y el grado de afección de las mismas. En esta ocasión nos vamos a detener en las úlceras corneales, lesiones que se asientan en la superficie del ojo del caballo, pero que dependiendo de su gravedad y evolución pueden suponer la pérdida del ojo lesionado.

La úlcera corneal, también denominada queratitis ulcerativa, es una patología bastante frecuente en los caballos, favorecida por la localización de los ojos en la cabeza del animal de forma prominente y donde la córnea sobresale de los relieves óseos que constituyen la cavidad donde se aloja el globo ocular.

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La córnea es una estructura de aspecto limpio y transparente, tiene un espesor aproximado de 1 mm y está formada por capas superpuestas, similar a las de una cebolla, donde la capa más externa se denomina epitelio corneal, el cual está bañado continuamente por la lágrima y la acción mecánica de los párpados. La integridad de esta primera estructura es fundamental para mantener a raya a todos los agentes infecciosos, pero cuando este epitelio corneal se daña es inevitable la entrada de agentes patógenos en el espesor de la córnea.

Estas heridas o daños sufridos en la superficie externa del ojo serán más o menos graves dependiendo de la extensión que ocupen, pero sobre todo de la profundidad que alcancen. Las lesiones superficiales que no están infectadas suelen evolucionar favorablemente y con tratamiento adecuado en un par de semanas todo habrá vuelto a la normalidad. Pero aquellas que se infectan y aún más las que afectan seriamente el espesor de la córnea, con riesgo de perforación, se convierten en auténticos retos terapéuticos para salvar el ojo; precisan tratamientos muy prolongados en el tiempo y con supervisión cercana por parte de personal familiarizado con la evolución de este tipo de lesiones.

Síntomas lesiones oculares

Intenta mantener el ojo cerrado

Secreción continuada de lágrima, que rebosa del borde palpebral y gotea por la cara del animal

Rechazo a abrir el ojo en ambientes muy iluminados

Opacidad azulada o blanquecina del ojo afectado

En estos casos debéis recurrir a los servicios de un veterinario que mediante la aplicación de fluoresceína observará más nítidamente los límites de la úlcera y dimensionará el daño para aplicar el tratamiento más adecuado.  

Es muy importante en el caso de lesiones oculares no aplicar tratamientos que no hayan sido prescritos después de una observación minuciosa de la úlcera. Existen fármacos que, siendo muy útiles en determinadas lesiones, pueden ser fatales en otras.

TIP: Desparasitación equina

Sobre el autor

Pedro Chimeno

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