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Úlceras gástricas en caballos

Hablemos de una de las patologías digestivas más comunes en caballos

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La úlcera gástrica en caballos, o también denominado síndrome de úlcera gástrica equina, es quizás, una de las alteraciones o patologías digestivas que padecen un número considerable de caballos estabulados y que suele pasar desapercibida hasta que los síntomas son muy indicativos de que puedan estar padeciéndola.

Anatómicamente, y a grandes rasgos, el estómago está tapizado en su interior por una mucosa o epitelio que está distribuido en dos zonas muy diferenciadas, tanto histológica como funcionalmente. Se trata de la porción glandular, ubicada aproximadamente en la mitad más declive del estómago y la porción escamosa que ocupa el resto, ambas claramente separadas por un pliegue que establece el límite entre ellas.

La porción glandular se ocupa de producir y liberar al interior del estómago los ácidos y jugos gástricos tan necesarios para continuar el proceso de digestión de alimentos que se inicia en la boca con la masticación y salivación de los mismos.

Estos ácidos, cuando son liberados al estómago en ausencia de alimento convenientemente ensalivado, crean un ambiente de extrema acidez que puede y de hecho lo hace, dañar determinadas áreas de la porción no glandular o escamosa del recubrimiento del estómago por contacto directo y reiterado con la misma, produciendo lesiones que no son otra cosa que  “quemaduras” por ácido y dando lugar a la aparición de la úlcera gástrica.

Estas úlceras pueden alcanzar dimensiones importantes tanto en extensión como en profundidad, donde además de producir los síntomas de los que hablaremos más adelante, en casos muy severos pueden poner en peligro la integridad de la víscera con resultado fatal para el animal.

 

¿Qué síntomas puede presentar un caballo con úlcera gástrica?

Todo va a depender de la gravedad de la úlcera que padezca, pero  alguno de vosotros se va a sorprender con estos síntomas y, a buen seguro, le va a hacer replantearse si su caballo puede estar sufriendo de esta enfermedad.

En muchos casos cursa de forma asintomática, sobre todo en casos muy leves, que al no tratarse evolucionarán y comenzarán a presentar síntomas.

  • Entre ellos, tenemos una disminución del rendimiento del animal a nivel de trabajo y deportivo. Son animales con mala actitud para trabajar y en los que la fatiga aparece antes de lo esperado.
  • Padecimiento de cólicos frecuentes.
  • Pérdida de peso rápida y con dificultad para recuperarlo.
  • Mal aspecto del pelaje.
  • Rechinar de dientes.
  • Dolor en los costados, evidente en el momento de cinchar.

 

Causas más frecuentes que favorecen la aparición de úlceras gástricas en caballo

Estrés

Las situaciones que suponen estrés para el caballo son muy variadas y la mayor parte de las veces las pasamos por alto. Por ejemplo, un trabajo excesivo, la competición deportiva donde exigimos al máximo, transporte, cambios de alojamiento y de compañeros de boxes, cambios de horarios, padecimiento de otras patologías… Estas circunstancias suponen un aumento en la producción de cortisol y este hecho favorece la aparición de las úlceras. Por estos motivos, es importante observar que nuestro caballo se muestra tranquilo en la cuadra donde se aloja y no tiene conflictos permanentes con los caballos con los que comparte boxes, que mantenga una actividad razonable y no tenga períodos muy prolongados de encierro, así como acortar los tiempos de transportes.

 

Manejo alimenticio inadecuado

En un estómago, sin contenido alimenticio que regule el ph y contenga los jugos gástricos, se van a producir salpicaduras constantes de ácido contra las paredes del mismo, favoreciendo la presencia de úlceras. Esto lo evitaremos administrando una moderada cantidad de heno antes de ejercitar. De este modo se regula la acidez y el contenido disminuye considerablemente las salpicaduras de las que os hablaba.

Además es muy importante establecer un horario riguroso en la administración de los distintos componentes de la ración alimenticia de nuestros caballos. El objetivo es mantener al caballo comiendo, evitando que  existan períodos de más de 6-7 horas en los  que no puedan ingerir nada. Los animales en libertad, que pastan en las praderas no suelen padecer úlceras gástricas porque pasan la mayor parte del día ingiriendo cantidades moderadas de alimento y saliva. En cambio, en muchas cuadras que visito por motivos profesionales, se administra el alimento “del tirón” por las mañanas y hasta la tarde noche no vuelven a comer nada. A veces es complicado disponer del tiempo necesario.

Lo recomendable es dar de comer varias veces al día, iniciar la administración de alimento con heno, esto les obliga a masticar y producir saliva y los  va a mantener entretenidos un tiempo considerable, además de adecuar al estómago para después recibir los piensos concentrados o cereales que utilicemos en la mañana. De este modo la acidez que producen los cereales, se verá mermada por el contenido que ya esta dentro del estómago. Después del pienso de la tarde, al final del día, dejar suficiente volumen de heno o paja para que puedan ingerir pequeñas cantidades a voluntad. 

A veces cosas tan sencillas como estas suponen un cambio de carácter del animal, de aspecto y una mejor actitud en el trabajo.

Otra causa que favorece la aparición de la úlceras es el uso y abuso de antiinflamatorios no esteroideos. Desgraciadamente algo muy común.

La desparasitación inadecuada puede suponer la presencia de parásitos en el estómago que se adhieren y enquistan en su mucosa y favorecen el inicio de lesiones que pueden evolucionar a úlceras gástricas.

El tratamiento es relativamente sencillo mediante el manejo de las raciones alimenticias y las administración de fármacos, pero lo importante es llegar al diagnóstico y confirmación certera de la presencia de úlceras y el grado de lesión de las mismas, para ello se hace indispensable realizar una gastroscopia, mediante la cual se visualizan directamente las lesiones y se valora la recuperación de las mismas.

Sobre el autor

Pedro Chimeno

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