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La vacunación en caballos

¡Más vale prevenir que curar!

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La vacunación es una herramienta muy útil puesto que con ella prevenimos la aparición de determinadas enfermedades infecciosas y por tanto el padecimiento de nuestros animales, así como las  pérdidas económicas que pueden suponer, no solo en gastos de tratamientos sino también por las pérdidas de rendimientos (deportivos, reproductivos, etc).

Es muy importante contar con un programa vacunal adaptado a cada tipo de explotación. Da igual que se trate de grandes fincas, picaderos, clubes o una sencilla cuadra particular, valorando la incidencia de las distintas enfermedades frente a las que podemos vacunar.

Existen dos métodos para lograr la inmunización de un animal contra alguna enfermedad infecciosa: hablamos de inmunización activa e inmunización pasiva.

Tipos

Esta inmunización produce una resistencia temporal y proporcionan protección inmediata contra los microorganismos patógenos que pueden afectar a nuestro caballo. Este sistema se basa en  la transferencia de defensas de un animal previamente inmunizado a uno sensible, por ejemplo: de la madre al potro por medio del calostro.

Una característica diferencial de esta forma de inmunizar es que esta protección se va perdiendo paulatinamente con el paso del tiempo, quedando el animal nuevamente expuesto.

Esta ofrece mayores ventajas sobre la inmunización pasiva. Consiste en administrar antígenos, que son los microorganismos patógenos previamente tratados, a dicho animal. La desventaja de este tipo de inmunización, es que la protección no se obtiene de inmediato, sin embargo, una vez instaurada tiene gran duración. Por lo general se hace necesario revacunar para alcanzar duraciones de inmunización aproximadas de seis meses a un año y posteriormente realizar recuerdos anuales o semestrales según cada caso.

Principales enfermedades que debemos prevenir por medio de la vacunación

Influenza equina

Es una de las enfermedades infecciosas víricas más comunes que afectan el tracto respiratorio de los caballos. Esta enfermedad es altamente contagiosa se difunde rápidamente entre los grupos de caballos de una a otra cuadra. Al toser los animales enfermos expelen grandes cantidades de virus, dispersándolos como en gotas de aerosol que pueden viajar por el aire hasta 30 metros de distancia, lo que representa un foco infectante para otros animales.

Los signos clínicos varían dependiendo de la inmunidad existente en cada individuo. Estos signos se manifiestan con presencia de: pirexia -fiebre-, letargia, descarga nasal, tos y dolor muscular.

Es recomendable vacunar y revacunar anualmente todos los caballos, puesto que todos son susceptibles de padecer esta enfermedad, pero donde la vacunación se hace inexcusable es en aquellas cuadras y caballos que continuamente están sometidos a desplazamientos y asistencias a concentraciones ecuestres: concursos, competiciones, ferias, romerías...

Rinoneumonitis equina

También es  una enfermedad vírica. El animal infectado puede manifestar signos ligeros o severos, dependiendo de su estado general de salud. También ataca el tracto respiratorio y es muy similar a la influenza equina.

Los signos que se presentan son: fiebre, letargia, anorexia, descarga nasal y tos. Además, en las yeguas gestantes produce abortos o potros muy débiles que generalmente mueren a los pocos días de nacidos. Los que consiguen superar los primeros días de vida pueden presentar sintomatología nerviosa.

La transmisión de esta enfermedad se da por la presencia de aerosoles que producen los animales enfermos al toser o estornudar, por el contacto directo de secreciones de un animal infectado con uno sano, al acercarse las yeguas a los fetos abortados en caso de encontrarse en corrales comunitarios y por consumo de la placenta de potros nacidos e infectados en el vientre de su madre.

Los animales pueden sufrir la enfermedad o permanecer como portadores asintomáticos. Estos últimos, en caso de bajada de defensas por estrés, mala alimentación o enfermedad concomitante pueden desarrollar los síntomas de  “rino”.

Aunque depende del tipo de vacuna que se utilice y para ello deberemos seguir las instrucciones del laboratorio fabricante, se recomienda vacunar a todas las yeguas gestantes en el quinto, séptimo y noveno mes de gestación para lograr un mayor número de anticuerpos y al mismo tiempo proteger al potro. Los  potros, yeguas no preñadas y los sementales deben vacunarse antes de iniciar la época de apareamiento.

Tétanos equino

Esta enfermedad es altamente letal para los caballos, para todos los animales e incluso para el humano. Es causada por el Clostridium tetani que libera toxinas que afectan al sistema nervioso del animal infectado, por lo que los caballos que llegan a padecer esta enfermedad expresan y experimentan un gran sufrimiento y deben tratarse de forma especial. En muchos casos, desgraciadamente, se hace necesario el  sacrificio.

Este microorganismo se encuentra en todas partes de forma natural, y aprovecha el momento en que el animal presenta alguna herida para introducirse en ella e infectar, es decir, es un patógeno oportunista.

Por tal motivo, es indispensable que todos los caballos sean vacunados contra el tétanos cada año.

Para asegurarnos el éxito de la vacunación y evitar fallos, vuestro veterinario os indicará cual es el mejor plan para cada caso, estableciendo las fechas más adecuadas para realizar la primovacunación y sus recordatorios, así como las vacunas más apropiadas en función de las cepas de patógenos sobre las que estas han sido fabricadas.

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Sobre el autor

Pedro Chimeno

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